Por MIQUEL HERNÀNDEZ

Después de haber desmantelado buena parte de la red ferroviaria mallorquina durante los años 60, en las últimas décadas se ha tomado conciencia de la necesidad de este transporte y se le empieza a dar la importancia que nunca debía haber perdido. El ferrocarril tocó fondo en los años 80, cuando sólo quedaban activas la línea Palma-Sóller (de propiedad privada) y la línea Palma-Inca (propiedad del Estado). A partir de ahí ha ido mejorando, pero con algún que otro tropiezo.

Más adelante, en los años 90 se creó SFM, que asumió la gestión de la red pública de este transporte. Desde entonces, a partir del año 2000 se han podido recuperar las líneas Inca-Sa Pobla e Inca-Manacor, a la vez que se ha electrificado el tramo Inca-Palma. Además, hay que añadir el soterramiento de las vías en Palma durante los años anteriores a la crisis económica, y la creación de Metro de Palma, con una sola línea: Palma-Universitat.

Poco después de haber abierto la línea de metro al público esta sufrió inundaciones y quedó cerrada hasta poderla rehabilitar. Una vez reabierta este medio de transporte era incapaz de rentabilizarse, debido a la poca cantidad de usuarios que tiene, mayormente universitarios. Y esto sucede a pesar de tener los segundos billetes sencillos más caros del Estado, precio sólo superado por Metro de Barcelona. Por este motivo las tarifas de metro son totalmente incompatibles con la red de buses de la ciudad y, por tanto, no existe la posibilidad de hacer transbordo gratuito entre la EMT y el metro.

Por todos estos inconvenientes Metro de Palma resulta ser un pozo sin fondo para el dinero de la ciudadanía. Además, con su creación uno puede llegar a plantearse si ha habido realmente un interés por el transporte público; o si bien ha sido una manera de malgastar dinero en años de bonanza económica, construyendo por construir. O si bien podría haber sido un intento de desacreditar la necesidad de transporte público mostrando su inutilidad.

Años más tarde, la expansión de la red de SFM se vio truncada por la crisis económica, de la que parece que nunca salimos. Las electrificaciones de los tramos de tren Inca-Sa Pobla e Inca-Manacor cayeron en el olvido por parte de la administración, así como la ampliación de la línea Palma-Manacor hasta Artà. A dicha ampliación hasta Artà, conocida como el tren de Levante, se le negó toda financiación para seguirse llevando a cabo. En su lugar se creó una vía verde y, como quien dice, aquí paz y después gloria. De ello nos quedaron estaciones de tren sin ninguna vía, y alguna ‘calle del Tren’ sin ningún tren a la vista.

Otro efecto más de los recortes sería el cierre de la estación de Sant Joan el año 2012, donde el tren de Palma-Manacor ya no tiene que hacer parada. Aún así, la inhabilitación de la estación no se puede considerar de gran repercusión, ya que era una estación empleada por una quincena de personas al día.

Volviendo al metro, a finales del 2012 le fue asignado un tramo de la línea Palma-Inca. Esta línea de metro llega hasta Marratxí, así los trenes con los que comparte las vías no deben hacer paradas intermedias entre Palma y Marratxí. No obstante, esto sólo sucede en días laborables, pues el metro tiene tan pocos usuarios que los fines de semana no hay servicio. Entonces, sábados y domingos, el tren Palma-Inca realiza todas las paradas correspondientes del metro Palma-Marratxí, como había hecho durante tantos años, antes de que a la línea de tren se le llamase ‘metro’.

Sobre el futuro inmediato del ferrocarril en Mallorca hay que decir que actualmente se pretende retomar los proyectos de electrificación de la red en los tramos de Inca hacia Sa Pobla y Manacor, pero no antes de 2018. Olvidados quedan los proyectos del tren Sa Pobla-Alcúdia o el ya comenzado tren de Levante, ahora reconvertido en vía verde. Y de la misma forma queda enterrada ninguna ampliación del Metro de Palma, incluido el tramo entre Universitat y Parc BIT.

En Mallorca el futuro en cuanto al transporte ferroviario no es muy esperanzador. Esperamos sólo que no se deje de apostar por él y se pueda recuperar de estos años, pues todavía hay mucha red para hacer.